La rinitis alérgica pertenece a un conjunto de afecciones clínicas denominadas “alergias”, en las que el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada ante sustancias habitualmente inofensivas. Otras alergias frecuentes son el asma alérgica, la dermatitis atópica, las alergias alimentarias y la anafilaxia.
¿Qué es la rinitis alérgica? Es una afección inflamatoria de las vías respiratorias superiores, caracterizada por estornudos, secreción nasal, picor de nariz y congestión nasal. Según su intensidad, estos síntomas pueden afectar de forma importante a la calidad de vida.
Los síntomas se desencadenan por la exposición a alérgenos (sustancias que pueden provocar alergia) presentes en el aire que respiramos. En Portugal, según el SNS 24, la mayoría de los casos se deben a la alergia a los ácaros o a los pólenes. Entre los alérgenos más comunes se encuentran:
- pólenes;
- ácaros del polvo;
- pelo y descamación de la piel de animales;
- mohos y hongos.
Otros factores presentes en el aire, como el humo del tabaco, la contaminación urbana e industrial, algunos microorganismos y los productos químicos de los artículos de limpieza doméstica, del mobiliario y de los materiales de revestimiento de las viviendas, pueden irritar la mucosa nasal y agravar los síntomas.
También se habla mucho de la relación entre la alimentación, el intestino y las alergias. Los mecanismos por los que la flora intestinal puede influir en la inmunidad siguen estudiándose, pero, hasta el momento, una revisión sistemática del Departamento de Agricultura de EE. UU. no ha encontrado evidencia suficiente para relacionar la diversidad o los patrones alimentarios en los dos primeros años de vida con el riesgo de rinitis alérgica.
En este artículo, explicamos qué origina la rinitis alérgica, cómo reconocer los síntomas, cómo se realiza el diagnóstico y qué medidas de prevención y tratamiento puede adoptar para vivir mejor con esta afección.
Rinitis alérgica: medio ambiente y epidemiología
La rinitis es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en el mundo, según la Sociedad Portuguesa de Alergología e Inmunología Clínica (SPAIC). En Europa, la prevalencia de las alergias al polen ha aumentado en las últimas décadas.
La prevalencia de la rinitis alérgica varía según la localización geográfica. Entre los factores ambientales que influyen en la exposición a los alérgenos, destacan:
- la región en la que se vive y el tipo de vegetación, que determinan los pólenes presentes en el aire;
- el clima, que influye en la duración de la temporada de polen;
- los ambientes cálidos, húmedos y poco ventilados, que favorecen la acumulación de ácaros y mohos.
¿Por qué está aumentando la rinitis alérgica?
Las causas de este aumento todavía no están del todo aclaradas. Según el Observatorio Europeo del Clima y la Salud, el aumento de las alergias al polen en Europa no se explica solo por cambios genéticos o del estado de salud de la población. Entre los factores señalados, se encuentran:
- los cambios en el estilo de vida y en los hábitos alimentarios;
- los cambios en la higiene y el mayor uso de antibióticos;
- la contaminación del aire y el cambio climático, que prolongan la temporada de polen y aumentan la cantidad de polen en el aire.
La misma fuente señala que la exposición combinada a contaminantes del aire y a alérgenos puede tener un efecto sinérgico sobre el asma y las alergias.


La calidad del aire interior también cuenta. Estudios de la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA) encontraron niveles de alrededor de una docena de contaminantes orgánicos comunes entre 2 y 5 veces más altos dentro de casa que en el exterior. Además, pasamos cerca del 90% del tiempo en espacios interiores.
Por eso, reducir las fuentes de contaminación dentro de casa y ventilar los espacios son medidas útiles para quien tiene rinitis alérgica, ya que irritantes como el humo del tabaco, los perfumes o los vapores de pintura pueden desencadenar o empeorar los síntomas nasales.
La contaminación puede además hacer que los pólenes sean más alergénicos: los niveles elevados y prolongados de dióxido de nitrógeno en entornos urbanos se asocian a una mayor alergenicidad del polen.
¿Cuántas personas tienen rinitis alérgica en Portugal y en España?
En Portugal, la Encuesta Nacional de Prevalencia de Asma (INPA), realizada en 2010 con más de 6000 participantes, estimó que el 22% de la población tiene síntomas de rinitis, según la SPAIC. En los adultos de 25 a 64 años, el estudio ARPA estimó una prevalencia del 26% y, en las personas de 65 años o más, del 30%.
En los niños de 3 a 5 años, el estudio ARPA-Kids encontró una prevalencia de rinitis del 43%, pero el 74% de esos niños no tenía un diagnóstico médico previo. Estamos ante un problema de salud pública, con frecuencia infradiagnosticado e infratratado.
En España, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) estima que más del 20% de la población padece rinitis alérgica.
Como en otros países, la prevalencia de la rinitis alérgica varía según la región y los factores de exposición ambiental, y las estimaciones a nivel mundial se sitúan entre el 10 y el 40%.
Causas de la rinitis alérgica: ¿cómo surge la reacción alérgica?
La función del sistema inmunitario es defendernos de posibles agresores. En la rinitis alérgica, existe una hiperreactividad de los mecanismos de defensa, desproporcionada respecto a la peligrosidad real del agente.
El proceso se desencadena por la exposición a alérgenos, como pólenes, ácaros, polvo, pelo de animales u hongos. Según una revisión publicada en la Revista Portuguesa de Imunoalergologia, la respuesta alérgica tiene dos fases:
- Fase precoz: comienza minutos después de la exposición al alérgeno, corresponde al reconocimiento del agente agresor por parte del sistema inmunitario y dura unas 2 a 3 horas.
- Fase tardía: se inicia unas 4 a 8 horas después de la exposición a un alérgeno relevante. Es una fase eminentemente inflamatoria, caracterizada por una gran producción de moco y congestión nasal.
Se considera que las alteraciones de la fase tardía contribuyen a la hiperreactividad bronquial.


Los pólenes, los ácaros, los mohos y el pelo de los animales actúan, sobre todo, como factores desencadenantes de la respuesta alérgica. En una persona ya sensibilizada, estos alérgenos son reconocidos por anticuerpos IgE específicos presentes en células del sistema inmunitario de la mucosa de la nariz, lo que actúa como un gatillo que hace “disparar” la reacción.
Es lo que ocurre, por ejemplo, con los ácaros que se acumulan en los colchones y en la ropa de cama.
Rinitis alérgica intermitente o persistente
Según la clasificación del grupo internacional ARIA (Allergic Rhinitis and its Impact on Asthma), la rinitis alérgica puede clasificarse en función de la duración (intermitente o persistente) y de la gravedad de los síntomas (leve o moderada a grave).
La rinitis intermitente produce síntomas menos de 4 días por semana o durante menos de 4 semanas. Suele estar asociada a los pólenes, en la llamada rinitis estacional o “fiebre del heno”. En Portugal, según el SNS 24, los pólenes de árboles, hierbas y arbustos se asocian sobre todo a la primavera y al verano.
La rinitis persistente produce síntomas 4 o más días por semana y durante 4 o más semanas. Puede estar asociada a alérgenos presentes durante todo el año, como los ácaros del polvo doméstico y el epitelio de animales, y verse condicionada por el ambiente interior, doméstico o laboral. Alérgenos e irritantes presentes en los ambientes interiores:
- ácaros en colchones, muebles tapizados, alfombras y cortinas, que encuentran condiciones favorables en ambientes cálidos, húmedos y oscuros;
- mohos y hongos, favorecidos por la humedad excesiva y la falta de ventilación;
- espacios cerrados y difíciles de ventilar;
- irritantes como el humo del tabaco, los perfumes, los vapores de pintura y otros productos químicos, que pueden irritar la nariz y empeorar los síntomas.



Rinitis alérgica leve o moderada a grave
La rinitis se considera leve cuando:
- no interfiere con el sueño;
- no interfiere con las actividades diarias, laborales, escolares, deportivas o de ocio;
- no provoca síntomas molestos.
Se considera moderada a grave cuando interfiere con al menos una de estas situaciones.
Otros tipos de rinitis: vasomotora e infecciosa
Rinitis significa inflamación de la mucosa nasal y, además de la alérgica, tiene otras causas. En la rinitis no alérgica, incluida la llamada rinitis vasomotora, los síntomas pueden desencadenarse, según el NHS, por cambios de temperatura o de humedad, por el humo, los perfumes o los vapores de pintura, por el alcohol o por la comida picante.
La rinitis infecciosa está provocada por agentes infecciosos, como virus o bacterias, como ocurre en los resfriados y en la gripe.
Síntomas de la rinitis alérgica
Los principales síntomas de la rinitis alérgica son:
- estornudos, a menudo en salvas;
- prurito nasal (picor de nariz);
- rinorrea acuosa (secreción nasal);
- congestión nasal (nariz tapada).
Al mismo tiempo, pueden aparecer:
- síntomas oculares, como picor, ojos rojos y lagrimeo, que pueden corresponder a una conjuntivitis alérgica asociada;
- rinorrea posterior (secreción que baja de la nariz a la garganta);
- cansancio;
- irritación de garganta con tos seca, que puede volverse crónica.
Enfermedades asociadas a la rinitis alérgica
La rinitis alérgica puede favorecer el asma bronquial o estar asociada a ella. Si, además de los síntomas nasales, nota pitos, opresión en el pecho o falta de aire, hable con su médico y obtenga más información en nuestro artículo sobre el asma alérgica.
La rinosinusitis, o sinusitis, es la inflamación o infección de las mucosas de los senos paranasales, cavidades internas de los huesos de la cara y del cráneo que se comunican con las fosas nasales. Es una de las enfermedades asociadas a la rinitis alérgica, según la revisión de la Revista Portuguesa de Imunoalergologia.
Según el SNS 24, la rinitis no tratada también puede contribuir a otros problemas de salud, como otitis (inflamación del oído), sinusitis y amigdalitis.
La rinitis alérgica y el asma comparten un proceso inflamatorio común, que afecta a las vías respiratorias superiores (nariz) e inferiores (bronquios), razón por la que se habla del concepto de “vía aérea única”.



Además de las situaciones clínicas ya mencionadas, pueden existir otras afecciones concomitantes a la rinitis alérgica, descritas en las directrices ARIA, como:
- poliposis nasal;
- hipertrofia de las adenoides;
- disfunción de la trompa de Eustaquio (oídos);
- apnea del sueño;
- laringitis;
- reflujo gastroesofágico.
¿Cómo se diagnostica la rinitis alérgica?
Es importante realizar un diagnóstico preciso de la rinitis alérgica, descartando otras patologías, como:
- resfriado;
- rinitis infecciosa;
- rinitis vasomotora;
- rinitis medicamentosa (por uso excesivo de descongestionantes nasales);
- sinusitis crónica;
- poliposis nasal;
- desviaciones del tabique nasal.
El diagnóstico de rinitis alérgica se basa en la historia clínica, en la exploración de las fosas nasales y en pruebas complementarias, en concreto pruebas cutáneas por punción (prick test) y/o análisis de sangre para medir la IgE específica. Las pruebas cutáneas consisten en aplicar cantidades mínimas de alérgenos en la piel y ayudan a identificar los alérgenos implicados.
Existen además otros métodos de diagnóstico, adicionales o en fase de investigación, reservados para situaciones específicas.
Rinitis alérgica, sinusitis o resfriado: ¿cuáles son las diferencias?
Principales diferencias entre la rinitis alérgica, la sinusitis y el resfriado:
| Características | Rinitis Alérgica | Sinusitis | Resfriado |
| Causa | Alergia | Inflamación o infección | Infección vírica |
| Secreción nasal | Clara y acuosa | Espesa, amarilla/verdosa | Clara al principio; después, amarilla |
| Estornudos | Frecuentes | Pocos o ausentes | Ocasionales |
| Picor en la nariz, los ojos y los oídos | Sí | No | No |
| Dolor en los huesos de la cara | No | Sí (alrededor de las mejillas, los ojos o la frente) | Puede existir, pero leve |
| Fiebre | No | Puede aparecer | Puede aparecer |
| Duración | Mientras haya contacto con el alérgeno | Hasta unas 4 semanas (aguda); más de 3 meses (crónica) | 1 a 2 semanas |
| Otros síntomas frecuentes | Congestión nasal; lagrimeo | Dolor de cabeza; pérdida del olfato | Dolor de garganta; cansancio leve |
¿Cuándo consultar a un médico?
Busque valoración médica si:
- los síntomas se prolongan o reaparecen con frecuencia;
- los síntomas interfieren con el sueño, el trabajo o los estudios;
- los medicamentos sin receta no le proporcionan alivio suficiente o siente la necesidad de usar descongestionantes nasales durante muchos días seguidos;
- aparecen pitos, falta de aire u opresión en el pecho;
- tiene dolor intenso en la cara, fiebre o secreciones espesas y verdosas, que pueden indicar sinusitis.
¿Cómo prevenir la rinitis alérgica?
Reducir el contacto con los alérgenos implicados puede ayudar a controlar los síntomas de rinitis alérgica, aunque, según la revisión de la Revista Portuguesa de Imunoalergologia, la evidencia científica sobre estas medidas todavía es escasa y la evitación completa es difícil en el caso de alérgenos presentes todo el año, como los ácaros.
Estas medidas complementan el tratamiento y deben elegirse de acuerdo con el diagnóstico médico establecido, en particular con los alérgenos identificados.


Presentamos dos grupos de medidas: las alimentarias y digestivas, cuya evidencia en la rinitis alérgica todavía es limitada, y las respiratorias, que buscan reducir el contacto con los alérgenos.
Medidas alimentarias y digestivas: alimentación y salud intestinal
Una alimentación variada, con alimentos frescos y poco procesados, forma parte de un estilo de vida saludable. Sin embargo, hasta el momento, no hay evidencia suficiente de que un patrón alimentario concreto en los primeros años de vida prevenga la rinitis alérgica.
En cuanto a los probióticos (formulaciones de microorganismos específicos que actúan sobre la flora intestinal, o microbioma), los mecanismos por los que pueden reducir la inflamación y la permeabilidad intestinal y modificar la flora intestinal se han estudiado sobre todo en laboratorio y en modelos animales.
En la rinitis alérgica, una revisión de 2022 concluyó que persisten incertidumbres importantes sobre la eficacia de los probióticos en la prevención y en el tratamiento; actualmente, solo tienen cabida como complemento en la prevención de la dermatitis atópica. Si piensa tomarlos, consulte antes con un profesional sanitario.
Medidas respiratorias: reducir el contacto con los alérgenos
Las medidas respiratorias tienen como objetivo disminuir el contacto con los agentes alergénicos:
- Animales domésticos: no dejarlos entrar en el dormitorio, lavarlos con regularidad y, si es posible, cepillarlos fuera de casa, como recomienda el NHS.
- Materiales que acumulan polvo, ácaros y mohos: los muebles tapizados, colchones, alfombras y cortinas favorecen la acumulación de ácaros, por lo que reducir estos materiales puede ayudar. Limpiar el polvo con un paño húmedo y mantener la casa seca y bien ventilada, tratando la humedad y la condensación, ayuda a prevenir los mohos.
- Pólenes: en casos de reactividad grave, programar las salidas de casa de acuerdo con el boletín polínico de la Rede Portuguesa de Aerobiologia (por ejemplo, para Lisboa: https://www.rpaerobiologia.com/previsao-polinica/lisboa) o de la Red Española de Aerobiología (https://www.uco.es/rea/?page_id=262). En los días de mayor concentración, mantenga puertas y ventanas cerradas y, según el NHS, dúchese y cámbiese de ropa después de haber estado en el exterior.
- Ácaros y polvo: lavar la ropa de cama con regularidad a 60 °C o más, como recomienda el NHS, y aspirar con un sistema de aspiración con filtración de alta eficiencia, que retiene el polvo en lugar de devolverlo al aire. También puede optar por colchones y almohadas hipoalergénicas o con fundas antiácaros.
- Calidad del aire interior: además de reducir las fuentes de contaminación y ventilar la casa, puede recurrir a un purificador de aire certificado como producto sanitario. Según la EPA, los purificadores portátiles con filtro HEPA filtran partículas del aire, incluidas las partículas finas, y varios estudios han observado mejoras en algunos síntomas de alergia o asma, aunque no siempre importantes.
- Higiene nasal: lavar la nariz con suero fisiológico, que ayuda a limpiar las fosas nasales y alivia de forma inmediata, aunque momentánea, síntomas como la obstrucción y el picor nasal.
La importancia de los primeros años de vida
Algunos estudios asocian dos circunstancias del inicio de la vida a un menor riesgo de enfermedad alérgica. Un metaanálisis asoció el nacimiento por cesárea a un aumento moderado del riesgo de rinitis alérgica, frente al parto vaginal, y una revisión sistemática encontró evidencia, todavía débil, de que una lactancia materna más prolongada se asocia a un menor riesgo de rinitis alérgica hasta los 5 años.
Según los autores del metaanálisis, la cesárea explica solo una pequeña parte de los casos. El tipo de parto depende siempre de criterios clínicos y debe decidirse con el equipo sanitario.
Además de las medidas preventivas, puede ser necesario realizar un tratamiento de la rinitis alérgica con medicamentos.
Tratamiento de la rinitis alérgica: ¿qué opciones existen?
En términos generales, y según la revisión de la Revista Portuguesa de Imunoalergologia, el tratamiento para la rinitis alérgica se basa en medidas de control ambiental, en tratamiento farmacológico y, en casos seleccionados, en la inmunoterapia con alérgenos.


Medidas de control ambiental
Las medidas de control ambiental, o de evitación, son estrategias para minimizar la exposición a los alérgenos y corresponden a las medidas preventivas descritas en la sección anterior.
La EPA señala que la filtración del aire puede ser un complemento eficaz de la reducción de las fuentes de contaminación y de la ventilación, aunque ningún purificador elimina todos los contaminantes. En viviendas situadas en zonas urbanas o en entornos con muchas partículas en suspensión, un purificador de aire puede, así, complementar el resto de medidas.
Medicamentos para la rinitis alérgica
Son diversos los grupos de medicamentos utilizados en el tratamiento de la rinitis alérgica. Los más comunes son:
- Antihistamínicos: disminuyen la acción de la histamina, el principal mediador liberado en la reacción alérgica, que desencadena los síntomas iniciales de la rinitis alérgica. Pueden tomarse por vía oral o aplicarse por vía nasal y son más eficaces para reducir los estornudos, la secreción nasal y el picor de nariz y ojos. Atención: pueden provocar somnolencia y reducir la coordinación, sobre todo los más antiguos, de primera generación; por eso, se recomienda preferir los de segunda generación, que causan menos sedación. Si un antihistamínico le produce sueño, no conduzca ni utilice máquinas.
- Glucocorticoides tópicos nasales: se consideran la base del tratamiento de la rinitis alérgica, por su acción antiinflamatoria, y permiten controlar los principales síntomas: estornudos, picor, secreción y obstrucción nasal. Están recomendados como tratamiento de elección de la rinitis alérgica, tanto en adultos como en niños.
- Descongestionantes nasales: ayudan a aliviar la obstrucción nasal. Los de aplicación nasal deben usarse como máximo durante 3 a 5 días, porque el uso prolongado puede provocar un efecto rebote y rinitis medicamentosa. El NHS también desaconseja usarlos durante más de 5 días.
Inmunoterapia específica: las “vacunas” para las alergias
La inmunoterapia específica con alérgenos, conocida como “vacunas para las alergias”, es la única opción terapéutica que modifica el mecanismo inmunológico subyacente a la rinitis alérgica. Induce, de forma progresiva, la desensibilización a los alérgenos responsables y está indicada, en casos seleccionados, en el tratamiento de la rinitis alérgica moderada a grave, generalmente a partir de los 5 años de edad. Debe realizarse solo bajo supervisión médica.
Remedios naturales para la rinitis alérgica
Entre las opciones más naturales, el lavado nasal con soluciones salinas, como el suero fisiológico, es una medida complementaria que proporciona un alivio inmediato, aunque momentáneo, sobre todo de la obstrucción y del picor nasal.
La hidroterapia termal (tratamientos con aguas termales) y los baños de mar se buscan a veces como complemento, pero la evidencia científica sobre su beneficio en la rinitis alérgica todavía es escasa. No sustituyen al tratamiento médico.
Atención: consulte a su médico para elegir los medicamentos más adecuados y seguros para usted.
Preguntas frecuentes sobre la rinitis alérgica
¿La rinitis alérgica tiene cura?
Hasta el momento, no existe una cura definitiva: según el NHS, no hay cura para la rinitis alérgica al polen, pero el tratamiento puede aliviar los síntomas. La inmunoterapia específica es la única opción que actúa sobre el mecanismo inmunológico de la enfermedad y, según varios estudios, su efecto sobre los síntomas puede mantenerse incluso después de terminar el tratamiento.
¿Cómo distinguir la rinitis alérgica de un resfriado?
En la rinitis alérgica, el picor de nariz y ojos es frecuente, las secreciones son claras y acuosas, no hay fiebre y los síntomas se mantienen mientras haya contacto con el alérgeno. El resfriado es una infección vírica que, según el NHS, suele mejorar en 1 a 2 semanas y puede causar fiebre, dolor de garganta y cansancio.
¿La rinitis alérgica puede evolucionar a asma?
La rinitis alérgica y el asma aparecen a menudo asociadas. En Portugal, según la SPAIC, las personas con rinitis presentaron un riesgo de asma casi cuatro veces mayor que las personas sin rinitis y, cuando no se trata o no se controla, la rinitis contribuye a un asma más grave y peor controlada. Por eso, es importante tratarla y estar atento a signos como sibilancias, tos persistente o falta de aire.
¿Un purificador de aire ayuda a aliviar la rinitis alérgica?
Un purificador con filtro HEPA filtra partículas en suspensión y puede ayudar a reducir la exposición a esas partículas dentro de casa. Según la EPA, varios estudios con purificadores HEPA portátiles han observado mejoras en uno o más síntomas de alergia o asma, aunque no siempre importantes, y se recomienda colocarlo en las estancias donde pasa más tiempo, como el dormitorio. Es un complemento, y no un sustituto, del tratamiento médico y de la limpieza regular de la casa.
Rinitis alérgica: lo esencial para aliviar los síntomas
Dada la variedad de factores que desencadenan la rinitis alérgica, un diagnóstico específico es importante para un tratamiento adecuado. Si tiene síntomas moderados a graves, consulte a un médico especialista en alergias (alergólogo) para obtener un plan más personalizado.
Nuestra salud depende de los hábitos de vida que elegimos, de forma constante, todos los días. En la rinitis alérgica, reducir la exposición a los alérgenos y seguir el tratamiento recomendado ayuda a controlar los síntomas, que, cuando no están controlados, pueden afectar al sueño, a la energía, a las actividades diarias y a la calidad de vida.
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Por el Equipo de Expertos de Filtrarte
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