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Conjuntivitis alérgica: qué es, síntomas y tratamiento

La conjuntiva es una membrana mucosa muy fina y transparente que recubre y protege la parte blanca de los ojos (denominada esclerótica) y la cara interna de los párpados. Sus principales funciones son la protección y la lubricación de las demás estructuras oculares externas frente a agentes agresores, así como la defensa inmunitaria. Los agentes agresores más comunes pertenecen a uno de tres grupos: alérgenos, microorganismos y tóxicos.

La conjuntivitis alérgica es una inflamación de la conjuntiva desencadenada por alérgenos. Los síntomas de la conjuntivitis alérgica más evidentes son el enrojecimiento, el prurito (picor) y el lagrimeo.

Estos síntomas son muy molestos y, cuando son intensos, pueden condicionar bastante las actividades cotidianas e interferir con el sueño: un estudio en niños con conjuntivitis alérgica observó una peor calidad del sueño tanto en los niños como en sus padres. Por eso, es importante un diagnóstico correcto y un tratamiento adecuado, no solo para aliviar los síntomas, sino también para evitar su empeoramiento y las complicaciones.

En este artículo, explicamos qué es la conjuntivitis alérgica, cómo se distingue de otros tipos de conjuntivitis, cuánto dura, cuándo debe acudir al médico y qué medidas puede adoptar para aliviar y prevenir los síntomas.

¿Qué es la conjuntivitis alérgica?

Se calcula que al menos el 20% de la población padece conjuntivitis alérgica, según una revisión publicada en la Revista Portuguesa de Imunoalergologia. Esta afección rara vez aparece de forma aislada: normalmente, está asociada a otras enfermedades alérgicas, en especial a la rinitis alérgica.

La mayoría de las personas con rinitis alérgica tiene también conjuntivitis alérgica y, en un estudio realizado en hospitales portugueses, cerca del 46% de los pacientes con conjuntivitis alérgica tenían también rinitis alérgica. Los ojos y la nariz están expuestos a los mismos alérgenos transportados por el aire (sustancias capaces de desencadenar reacciones alérgicas).

Por ello, pueden aparecer a la vez síntomas nasales como:

  • prurito (picor) nasal;
  • rinorrea y congestión nasal;
  • estornudos en salva.

La conjuntiva ocular y la mucosa nasal poseen células inmunitarias específicas, preparadas para responder a sustancias identificadas como extrañas o irritantes. Esa respuesta provoca una inflamación intensa, con producción de secreciones (lágrimas o secreción nasal) en un intento de eliminar la sustancia no deseada.

¿Cuáles son las causas de la conjuntivitis alérgica?

Al igual que en otras alergias, los factores desencadenantes de la conjuntivitis alérgica son inocuos para la mayoría de las personas. En las personas alérgicas, el sistema inmunitario reacciona a estas sustancias de forma excesiva y origina cuadros inflamatorios intensos.

La investigación sugiere además que los contaminantes ambientales y la disfunción de la barrera que protege la superficie ocular pueden desempeñar un papel en esta respuesta inflamatoria.

Los principales desencadenantes de cuadros de conjuntivitis alérgica son:

  • pólenes;
  • polvo y ácaros;
  • pelo de animales;
  • mohos y hongos;
  • humo del tabaco, cloro de las piscinas, perfumes y cosméticos;
  • gases de escape y contaminación atmosférica, entre otros.

La conjuntivitis también puede estar provocada por agentes infecciosos (conjuntivitis infecciosa) o por agentes tóxicos, por ejemplo en el ámbito laboral o en accidentes con productos químicos (conjuntivitis tóxica). Estos dos tipos de conjuntivitis pueden ser más graves si no se diagnostican y tratan con rapidez.

¿Cuáles son los síntomas de la conjuntivitis alérgica?

Los síntomas de la conjuntivitis alérgica pueden variar en intensidad e incluyen:

  • ojos rojos;
  • escozor ocular con prurito (picor) intenso;
  • lagrimeo abundante;
  • edema (hinchazón) de los párpados y de la conjuntiva;
  • sensación de “arenilla” en los ojos;
  • “engrosamiento” de la conjuntiva de los párpados (hipertrofia papilar leve).

Normalmente, los síntomas afectan a ambos ojos y pueden no estar todos presentes a la vez. El lagrimeo y las molestias pueden hacer que la visión parezca “empañada”, pero una disminución persistente de la visión es un signo de alarma que exige una valoración médica.

También puede aparecer sensibilidad a la luz (fotofobia).

Conjuntivitis alérgica estacional o persistente

Al igual que la rinitis alérgica, la conjuntivitis alérgica puede ser estacional, relacionada con la polinización. En ese caso, los síntomas son más frecuentes en los meses de mayor exposición al polen, en particular en primavera y en otoño.

Cuando se mantiene durante todo el año o durante periodos más largos, se denomina persistente o perenne.

¿Cómo se diagnostica la conjuntivitis alérgica?

Aunque la conjuntivitis alérgica puede alterar mucho la calidad de vida y el bienestar, entre otras cosas porque puede prolongarse en el tiempo, es importante distinguirla de otras formas de conjuntivitis. La conjuntivitis tóxica requiere un tratamiento inmediato y seguro, y la conjuntivitis infecciosa requiere un diagnóstico a tiempo y un tratamiento específico.

El diagnóstico debe realizarlo un médico y puede requerir la valoración por un especialista en oftalmología o en alergología, para garantizar un diagnóstico más seguro y específico.

El diagnóstico de la conjuntivitis alérgica se basa en la exploración y, fundamentalmente, en la historia clínica y en la presencia de otras enfermedades alérgicas asociadas, como la rinitis y el asma alérgica.

En los casos persistentes o de difícil control, pueden ser necesarios análisis de sangre, para identificar anticuerpos específicos, y pruebas cutáneas de punción con alérgenos (“pruebas de alergia”). Estas pruebas ayudan a identificar los alérgenos responsables.

¿Qué diferencia hay entre conjuntivitis alérgica y conjuntivitis infecciosa?

La conjuntivitis infecciosa está provocada por virus (en la mayoría de los casos) o por bacterias. Puede empezar en un solo ojo y, según el SNS 24 (servicio de atención sanitaria de Portugal), a menudo es el propio paciente quien la transmite al otro ojo. A diferencia de la alérgica, es contagiosa.

Algunos síntomas de la conjuntivitis alérgica son comunes a los de la conjuntivitis infecciosa, como los ojos rojos, el lagrimeo y la sensación de “arenilla” en los ojos. Aun así, existen diferencias importantes:

  • Conjuntivitis alérgica: a menudo hay antecedentes alérgicos y, según la Academia Americana de Oftalmología, suele causar picor intenso y lagrimeo abundante y afectar a ambos ojos; los párpados pueden hincharse.
  • Conjuntivitis infecciosa: en la forma bacteriana, las secreciones suelen ser espesas y amarillentas o verdosas y pueden dejar los ojos pegados, sobre todo al despertar; en la forma vírica, las secreciones suelen ser acuosas.

Si sospecha que tiene una conjuntivitis infecciosa, lávese las manos con frecuencia y no comparta toallas, almohadas ni maquillaje, como recomiendan el SNS 24 y el NHS, para reducir el riesgo de contagio.

¿Qué es la conjuntivitis tóxica?

La conjuntivitis tóxica está causada por el contacto directo con un tóxico, por ejemplo la salpicadura accidental de un producto químico, vapores industriales o algunos cosméticos. Requiere una intervención especializada, segura y rápida, ya que puede agravarse si no se trata.

Si un producto químico le entra en los ojos, lávelos de inmediato con abundante agua corriente durante al menos 15 minutos y acuda sin demora a un servicio de urgencias, como indican las recomendaciones de primeros auxilios de MedlinePlus.

La conjuntivitis tóxica también puede deberse a una reacción a los colirios, incluidos los conservantes que contienen. Por eso, siempre que sea posible, deben preferirse colirios sin conservantes y en monodosis.

Las reacciones alérgicas oculares pueden tener múltiples orígenes, y los mecanismos de reacción varían de una persona a otra. Por eso, no todas las alergias oculares corresponden a una conjuntivitis alérgica, aunque puedan compartir algunos síntomas.

¿Cuánto dura la conjuntivitis alérgica?

No existe una respuesta única. La duración varía en función del tipo de alérgenos y de su permanencia en el entorno donde se encuentra la persona afectada, así como de la presencia de otras enfermedades alérgicas asociadas, como el asma y la rinitis alérgicas.

En la conjuntivitis alérgica estacional, los síntomas pueden prolongarse durante toda la época de polinización si la exposición se mantiene y no hay un tratamiento adecuado. En general, según el SNS 24, una conjuntivitis puede durar entre una semana y 15 días, pero la duración depende mucho del factor que la desencadenó.

En las situaciones crónicas, en las que los alérgenos permanecen en el entorno (polvo y ácaros, pelo de animales o exposición laboral), puede persistir durante semanas o meses, con periodos de empeoramiento y de alivio de los síntomas.

¿Cuándo acudir al médico?

Consulte a un médico si los síntomas no mejoran con las medidas habituales, se repiten con frecuencia, aparecen secreciones espesas y amarillentas o duran más de una a dos semanas, plazo a partir del cual la Academia Americana de Oftalmología aconseja acudir al oftalmólogo.

Signos de alarma: cuándo buscar ayuda urgente

Según el NHS y la Academia Americana de Oftalmología, debe solicitar una valoración médica urgente si nota:

  • dolor ocular intenso;
  • alteración de la visión (visión disminuida o borrosa);
  • sensibilidad marcada a la luz (fotofobia);
  • enrojecimiento muy acusado;
  • ojo rojo y doloroso en personas que usan lentes de contacto;
  • contacto de los ojos con un producto químico o traumatismo ocular.

En caso de duda, puede contactar con la línea de atención sanitaria de su país (en Portugal, SNS 24: 808 24 24 24).

Tratamiento de la conjuntivitis alérgica

El tratamiento debe ajustarse a la gravedad de los síntomas. El objetivo es frenar o atenuar la cascada inflamatoria asociada a la respuesta alérgica, aliviar los síntomas y prevenir las complicaciones de la inflamación crónica.

El tratamiento de la conjuntivitis alérgica incluye cuatro ámbitos de intervención:

  • estrategias preventivas, para reducir la exposición a los alérgenos;
  • medidas no farmacológicas;
  • tratamiento farmacológico;
  • inmunoterapia.

Medidas no farmacológicas para aliviar los síntomas

  • Usar gafas de sol, para minimizar el contacto con los alérgenos presentes en el aire y reducir la fotofobia.
  • Aplicar compresas frías, que pueden ayudar a aliviar el picor y a disminuir el enrojecimiento y la hinchazón de la conjuntiva.
  • Usar lubricantes oculares (lágrimas artificiales o suero fisiológico) y mantener una buena higiene de los párpados, lo que puede reforzar la función de barrera de la superficie ocular y ayudar a eliminar alérgenos y células inflamatorias.
  • Evitar rascarse o frotarse los ojos, ya que esto los irrita aún más y aumenta la hinchazón.

En general, estas medidas no bastan para resolver los síntomas, pero pueden contribuir a atenuarlos.

¿Qué medicamentos se usan en la conjuntivitis alérgica?

En el tratamiento farmacológico se usan sobre todo medicamentos de aplicación directa en los ojos (uso tópico), como colirios (gotas) o pomadas. Este es el enfoque preferido, por su buena eficacia y sus escasos efectos sistémicos (con acción en todo el organismo).

Cuando la conjuntivitis alérgica está asociada a rinitis alérgica, puede recomendarse un antihistamínico por vía oral, de acción sistémica.

Las principales categorías de fármacos utilizados son:

  • los que frenan la cascada de la reacción alérgica (antihistamínicos y estabilizadores de mastocitos);
  • los que disminuyen el enrojecimiento y el edema (vasoconstrictores);
  • los que combaten la inflamación (antiinflamatorios no esteroideos y corticosteroides), que deben usarse con mucho criterio.

No use colirios por iniciativa propia durante periodos prolongados. Los colirios con corticosteroides solo deben usarse con prescripción y seguimiento médico, por el riesgo de efectos adversos graves, como el aumento de la presión intraocular y las cataratas. Los vasoconstrictores solo deben usarse durante periodos cortos, porque el uso continuado puede causar un enrojecimiento aún mayor cuando pasa el efecto (efecto rebote).

Inmunoterapia con alérgenos

La inmunoterapia con alérgenos (mediante inyecciones subcutáneas o aplicación sublingual) sigue siendo la única opción terapéutica capaz de modificar la historia natural de la enfermedad alérgica, pero requiere criterios clínicos específicos.

Se recomienda cuando persisten síntomas moderados a graves que interfieren con la calidad de vida, a pesar de un tratamiento optimizado.

¿Cómo prevenir la conjuntivitis alérgica?

La prevención se basa en medidas de evitación de alérgenos (evitar, minimizar y alejar) dirigidas a los alérgenos identificados en el estudio diagnóstico. Estas medidas son comunes a otras enfermedades alérgicas, como en la prevención de la rinitis alérgica.

Medidas prácticas en casa y en el día a día

  • Programar las salidas durante la época de polinización, consultando los boletines polínicos de la Rede Portuguesa de Aerobiologia (Red Portuguesa de Aerobiología), y mantener las ventanas cerradas los días de mayor concentración de polen.
  • Usar gafas de sol en el exterior y, al llegar a casa, ducharse y cambiarse de ropa para eliminar el polen.
  • Mantener la casa limpia, aspirar con regularidad con un aspirador con filtración de alta eficiencia (el NHS recomienda un filtro HEPA en el aspirador) y quitar el polvo con un paño húmedo.
  • Lavar con frecuencia la ropa de cama con agua caliente, a 54 °C como mínimo, y usar fundas antialérgicas en la cama y sobre todo en las almohadas, para reducir la exposición a los ácaros.
  • Reducir moquetas y alfombras, que retienen alérgenos como la caspa de los animales, prefiriendo suelos de madera o cerámica, y optar por almohadas con materiales hipoalergénicos.
  • En los casos de alergia al pelo de animales, alejar a los animales o, al menos, mantenerlos fuera del dormitorio.
  • Evitar el humo del tabaco, el cloro de las piscinas y otros irritantes, como aconseja el SNS 24.

Prevención en el entorno laboral

En el lugar de trabajo, se recomienda alejarse de los alérgenos o adoptar medidas de protección frente a ellos, como el uso de gafas de protección cuando existe exposición a polvo o vapores.

Purificación del aire interior

Siempre que sea posible, puede utilizar un purificador de aire con filtro HEPA certificado. Según la Agencia de Protección Ambiental de EE. UU. (EPA), un filtro HEPA puede, en teoría, eliminar al menos el 99,97% de las partículas de 0,3 micras en suspensión en el aire, como polvo, polen y moho.

Esta medida puede ayudar a reducir la exposición a los alérgenos en casa, donde la mayoría de las personas come, duerme, descansa y, a menudo, trabaja. En EE. UU., se estima que las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en espacios interiores.

Preguntas frecuentes sobre la conjuntivitis alérgica

¿La conjuntivitis alérgica es contagiosa?

No. La conjuntivitis alérgica se debe a una reacción del sistema inmunitario a los alérgenos y no se transmite de persona a persona. Las conjuntivitis contagiosas son las infecciosas, provocadas por virus o bacterias.

¿Se pueden usar lentes de contacto con conjuntivitis alérgica?

Durante las crisis, se suele aconsejar no usar lentes de contacto y preferir las gafas; las lentillas también deben retirarse antes de aplicar colirios. Si usa lentes de contacto y tiene síntomas frecuentes, consulte a su oftalmólogo sobre el tipo de lente y los cuidados más adecuados.

¿La conjuntivitis alérgica tiene cura?

No existe una cura definitiva, pero los síntomas pueden controlarse bien con un tratamiento adecuado y una menor exposición a los alérgenos. En casos seleccionados, la inmunoterapia puede reducir, a largo plazo, la sensibilidad a alérgenos específicos.

¿Un purificador de aire ayuda con la conjuntivitis alérgica?

Un purificador con filtración HEPA ayuda a reducir las partículas en suspensión en el aire, como el polvo, el polen y las esporas de moho. Es una medida complementaria al tratamiento médico y resulta más útil en el dormitorio y en las estancias donde pasa más tiempo.

Conjuntivitis alérgica: lo esencial

Además de la conjuntivitis alérgica, existen otras alergias oculares, más complejas, que quedan fuera del alcance de este artículo. Algunas pueden ser graves si no se diagnostican y tratan correctamente, por lo que se aconseja una valoración por un oftalmólogo en caso de síntomas persistentes.

La valoración médica es especialmente importante en las alergias oculares no estacionales y en las estacionales con un empeoramiento significativo, ya que hay cuadros que pueden evolucionar con rapidez y exigen una intervención a tiempo (revise los signos de alarma indicados más arriba).

Para prevenir los síntomas y proteger la salud ocular a largo plazo, son útiles todas las medidas que reduzcan el contacto con los alérgenos, muchos de los cuales se encuentran en el interior de las viviendas: limpieza y lavado frecuente de la ropa de cama, menos textiles que acumulen polvo, menos contacto con animales en el dormitorio y, cuando sea posible, purificación del aire interior con equipos HEPA.

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Por el Equipo de Expertos de Filtrarte
La información contenida en este artículo no pretende recomendar ningún tratamiento de síntomas o enfermedades. Consulte a su médico para recibir asesoramiento especializado.